9/5/08
Vampirismo intelectual
Me nutro de las fantasías, las emociones, los deseos o las paranoias de los demás. Creo que todo el mundo lo hace pero en mi caso soy consciente. Quien me conoce suele ponerme adjetivos tipo, culta, inteligente, interesante… pero sabéis que? Es solo teatro, soy muy buena haciendo ese papel, tengo memoria fotográfica para lo que leo, oigo, veo y después me aprovecho de esas pequeñas pinceladas para armar mi papel y dar el pego. Todo esto viene a cuento, porque el otro día me encontré con un viejo “amor” que me dijo aquello de “a veces me acuerdo mucho de ti, qué habría pasado si hubiéramos seguido, etc., etc.”. Pues seguramente habría pasado que me habrías conocido realmente, que además de mi papel de chica inteligente, habrías conocido otras que forman parte de mi vida, como el de lunática y neurótica, el de morbosa y pervertida, el de cría caprichosa, el de adicta a los zapatos… en fin, otros personajes de mí que seguramente no te habrían entusiasmado tanto. Yo por el contrario recuerdo nuestra historia como una verdadera historia de vampirismo intelectual. Tu si eras culto e inteligente y yo aprovechaba todos nuestros cafés y nuestras tertulias para ir forjando mejor mi personaje, te daba miguitas que me sabia para que tú me mostraras el pastel y gracias a ello, igual hoy, soy menos el personaje y mas la actriz que lo interpreta.
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